Este 18 de septiembre se cumplen 6 años del día en que Jorge Julio López fuera secuestrado y desaparecido por segunda vez. Sucedió la noche previa a la cadena perpetua que se le iba a dar al genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz, y López había dado testimonio durante aquel juicio. La desaparición de Julio fue un mensaje por parte del aparato represivo que todavía se maneja con impunidad, hacia el resto de los compañeros y las compañeras que, a pesar del inmenso dolor que Implica tener que revivir y relatar repetidas veces lo sucedido en el ultimo genocidio, luchan contra la impunidad y por la justicia e impulsan los juicios a los represores.
Precisamente, su desaparición es la consecuencia directa de la impunidad de la que gozan, hasta el díade hoy los responsables del Genocidio. Julio tendría que estar entre nosotrxs, declarando en el juicio al “Circuito Camps” y luchando como lo hacía con el resto de lxs compañerxs, exigiendo justicia por todxs lxs compañerxs y contra todos los genocidas. Así, con su secuestro pretendieron callarnos, pero no lo consiguieron: hoy seguimos firmes en las calles y en los juicios, exigiendo justicia.
Este martes denunciaremos, como lo venimos haciendo año tras año que, habiendo transcurrido 6 años de la segunda desaparición del compañero Jorge Julio López, nada sabemos de él y no se ha dado aún con ningún responsable; la causa que investiga su desaparición está prácticamente paralizada, luego de haber sido ensuciada y fraguada con el objetivo de encubrir a sus responsables. De esta manera, no se tomó ninguna medida deinvestigación sobre Miguel Osvaldo Etchecolatz y su entorno, siendo que López dio testimonio en el juicio que lo condenó a reclusión perpetua pordelitos de lesa humanidad, en el marco del genocidio; tampoco se investigó el resto de los policías que habían sido mencionados por el compañero. Los únicos imputados en el tema “López” son: un joven que pintó en una pared “Aparición con vida ya de Jorge Julio López”, y los abogados querellantes que lo representaron en el juicio a Echetcolatz.
Entendemos que, en la segunda desaparición del compañero Julio López, el principal responsable es el Estado, tanto nacional como provincial, que permite que miles de genocidas permanezcan en libertad y muchos de ellos continúen en actividad.
Así, desde la Brecha convocamos a movilizarnos el mañana 18 de septiembre de 2012 a las 17.30 horas desde Plaza Moreno en la Ciudad de La Plata y a las 17.30 en la Plaza Congreso, CABA, para exigir Aparición con vida ya del compañero Jorge Julio López, basta de impunidad, juicio y castigo a los responsables de su desaparición.
COMPAÑERO JORGE JULIO LÓPEZ PRESENTE
AHORA Y SIEMPRE
— 18 de septiembre de 2012 a las 17.30 horas desde Plaza Moreno en la Ciudad de La Plata.- //
—18 de septiembre de 2012 a las 17.30 horas desde Plaza Congreso a Plaza de Mayo.- //
Comunicado y postura frente al discurso de la Presidenta de la Nación por el Día de la Industria.
Desde el Colectivo de Abogados y Abogadas Populares La Ciega, adherimos a las diversas manifestaciones que repudiaron el discurso de la Presidenta, frente a las diferentes Cámaras de la Industria, el pasado3 de septiembre. en su discurso adelantó un proyecto para la sanción de una nueva ley de riesgos del trabajo, el cual establecería un régimen de opción con renuncia para los trabajadores a la hora de demandar a las Aseguradoras del Riesgo del Trabajo o a los empleadores, por indemnización de los riesgos, accidentes y enfermedades de trabajo.
En ese sentido, en primer término atacó infundadamente al conjunto de abogados que patrocinan o representan a los trabajadores a la hora de demandar por una reparación integral. Para ello, se refirió a la llamada “industria del juicio”, un concepto que siempre ha sido usado por los sectores empresariales como argumento para la toma de medidas regresivas, contrarias a los intereses de los trabajadores. Llama la atención que una persona acusada de enriquecerse a costa de desalojos y ejecuciones hipotecarias, recurra a un concepto de este tipo.
Este posicionamiento, claramente reaccionario, conservador y pro-empresario, es perjudicial para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras, desde varios aspectos.
- Tanto el sistema de ley actual (24.551), como el que propondría el Poder Ejecutivo, implican salvaguardar la ganancia de los empresarios, al permitir reducir al máximo los costos relacionados a la salud y seguridad de los trabajadores, ya que la responsabilidad empresarial se verá limitada al limitar las posibilidades de demanda por la vía civil.
- En la lógica de plantear un crecimiento sostenido, la Presidenta, pretende desconocer el derecho de los trabajadores a una reparación integral y sigue sin hacer hincapié en la prevención de accidentes y enfermedades laborales, saldos que en tanto se continúe pensando el problema desde una mirada netamente empresarial, van a seguir dando como resultado la cantidad de siniestros que vienen dándose desde hace tiempo.
- Los trabajadores van a seguir siendo discriminados, ya que la “opción con renuncia” es un sistema que, violando el principio de igualdad, excluye a los trabajadores del derecho a una reparación integral, la cual sigue vigente para cualquier otro “ciudadano común”, violando la Constitución y Tratados Internacionales de Derechos Humanos.
- A cambio del este beneficio, en dicho discurso, la Presidenta ha pedido a los empresarios “una reinversión importante de utilidades” y una “importante inversión en investigación y desarrollo”, mientras que no ha pedido que se invierta en políticas de prevención de los accidentes, ni que se mejoren las condiciones de trabajo
- También es definitivamente injusto que se ataque a un conjunto de abogados, que desde el ejercicio de su profesión, han dado una ejemplar lucha contra una ley plagada de inconstitucionalidades, totalmente anti obrera logrando que miles de trabajadores accedan a una reparación digna.
Por todo esto nos hacemos eco de todas las manifestaciones que se oponen a este tipo de salidas contrarias a los intereses de los trabajadores, y seguimos apostando por la construcción de un movimiento obrero, libre, democrático y combativo, en el camino hacia una sociedad igualitaria, justa y equitativa, sin explotadorxs ni explotadxs.
Sólo la cárcel para los genocidas!
La Plata, 4 de septiembre de 2012
En la audiencia del día de hoy martes, el Tribunal Oral Nº
1 de La Plata, que lleva adelante el juicio contra los represores en la causa Circuito Camps dio lugar al pedido de nuestra querella y decretó la ampliación de las indagatorias por el delito de homicidio cometidos contra 33 víctimas casos que corresponden a 22 víctimas identificadas por el Equipo Argentino de Antropología Forense , y 11 casos provenientes de las testimoniales oídas durante el proceso, sumadas a sentencias judiciales o pruebas documentales obrantes en la causa. Los compañeros son asesinados: Almarza Guillermo, Bachini Héctor Federico, Baratti Héctor Carlos, Bonetto Roberto Jorge, Ciancio Luis Alberto, Cicero de Sobral Elsa, Diego Ana Teresa, Dillon Patricia de Ciancio, Fernández de Mercader Silvia Anahí, Fraccarolli Humberto Luis, Garín María Adelia, González de Mora Silvia Amanda, Ibáñez Roberto, La Spina Nora Susana, Lezana Piñeyro Graciela Miriam, Lugones Carlos Eduardo, Malnatti Salazar Héctor, Mercader Mario Miguel, Mora Juan Carlos, Sagués de Perdigué Graciela Beatriz, Santucho Mónica, Simon Carlos Francisco, Sobral Guillermo Ramón, Traverso de Bozzi Susana, Williams Carlos Guillermo, Galarza Liliana Amalia, Idiart Cecilia Luján, Mainer María Magdalena, Mainer Pablo Joaquín, Moncalvillo Domingo Héctor, Morettini María del Carmen, Salomone de Guevara Nilda Susana y Rubinstein Jorge.
Tal como fuera expuesto por Justicia Ya quedó demostrado, una vez más, durante el debate oral, la relación indubitable existente entre el secuestro, la privación ilegitima de la libertad, la tortura, el traslado y los homicidios de 33 personas que durante su cautiverio permanecieron en los Centros Clandestinos de Detención Comisaría 5ta de La Plata, en el Destacamento de Arana, en la Brigada De Investigaciones La Plata y Puesto Vasco.
Los genocidas a quienes se amplía el delito son 15: Rodolfo Anibal Campos, Miguel Osvaldo Etchecolatz, Ibérico Sain Jean, Jaime Lamont Smart, Miguel Kearney, Horacio Elizardo Luján, Carlos García, Raúl Orlando Machuca, Julio César Arguello, Mario Víctor Sita, Fernando Svedas, Bernabé Jesús Corrales, Roberto Omar Grillo, Domingo Almeida y Luis Vicente Patrault.
Además, recordamos que como medida cautelar y ante la posibilidad de fuga de los imputados dada la variación de la situación que el pedido generaba, habíamos solicitado las revocatorias de las excarcelaciones y de las prisiones domiciliarias. Lamentablemente, la fiscalía no había acompañado el último pedido, y luego de largas deliberaciones el tribunal por unanimidad resolvió la detención inmediata de Svedas y por mayoría no cambiar la situación de los que gozan prisión domiciliaria hasta tanto la Fiscalía no se expidiera.
Hoy el Tribunal revocó todas las domiciliarias, tal como lo hemos solicitado para los 7 genocidas que aun gozaban de ella.
Una vez más ratificamos el compromiso y la obligación de reclamar exigiendo, una y otra vez, por cada uno de nuestros compañeros detenidos-desaparecidos, nuestros compañeros asesinados y por cada unos de los delitos que cometieron todos los represores.
Y que el único lugar posible para ellos sea la cárcel común y efectiva
Aparición con vida Ya de Jorge Julio López!
30.000 Compañeros Detenidos desaparecidos, PRESENTES!
Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos (AEDD); Central de Trabajadores Argentinos (CTA) La Plata-Ensenada.; Centro por los Derechos Humanos Hermanos Zaragoza; Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH); Colectivo de Abogados y abogadas populares La Ciega; Insurrectos- Trabajo Social (UNLP); Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH); HIJOS La Plata; Unión por los Derechos Humanos, La Plata, integrantes de Justicia YA! La Plata
Teléfonos de contacto:
Lucía de la Vega (C. A. La Ciega): (0221) 15 476 8819
Guadalupe Godoy (CTA LP-Ensenada): (0221) 15 637 7100
Nilda Eloy (AEDD): (0221) 15 586 5035
María Laura Bretal (Unión por los DDHH): (0221) 15 558 0751
Ser abogadx y revolucionario es una contradicción hasta biológica
por Pedro Auzmendi*
Abogadxs y zurdxs, cosa rara en estos tiempos donde prevalece el individualismo y la compulsión al éxito económico como desarrollo personal, y para lo cual nuestra herramienta, sirve y de mucho para quien elija este camino.
Nosotrxs hemos elegido otro y utilizamos nuestra herramienta para subvertir las relaciones sociales vigentes, y todo lo que la ordena, o sea casi como que nos estuviéramos autocombatiendo. Pero Lxs abogadxs Populares y Combativxs tenemos nuestra propia historia y no somxs ni seremos los primeros abogadxs que luchan por el cambio social. En este punto Rodolfo Ortega Peña es una referencia inevitable, como también lxs compañeros abogadxs laboralistas asesinadxs por la última dictadura militar en la “noche de las corbatas”.
También somos parte de nuestra propia historia, la cual tuvo su origen en la facultad de derecho de La Plata, donde el grito “que se vayan todxs” también tuvo su fuerte eco, y si bien no se fueron todxs, sí se quedaron varixs jóvenes que se animaron a criticar y proponer una alternativa al status quo, y que de repente comenzaron a plantear, abogadxs para que? Quiero ser abogado, no cuervo! Discutamos el perfil del profesional que queremos ser!!! Y lo que en su momento fue una proclama, un debate, una política, hoy es una realidad La ciega no es nada menos que esto, una herramienta al servicio de los intereses de lxs que menos tienen, de lxs oprimidxs, de la revolución y es un orgullo.
Acá estamos, hemos andado y seguiremos andando, varias veces vestidxs de bomberxs, varias veces prendidxs fuego!
Feliz cumpleañosy por muchos mas, hasta la Revolución!
Hasta la victoria Siempre, salud cumpas!
*Abogado laboralista, militante del campo popular
Durante el mediodía del lunes 16 de abril, un importante testimonio se escuchó en la jornada del Juicio “Circuito Camps”. Juan Carlos Elso relató sus vivencias como ex colimba y su presencia aquel 24 de Noviembre del 76 en la casa de la calle 30, entre 55 y 56, donde un operativo conjunto de las fuerzas represivas asesinó a cinco militantes y se apropió de la beba Clara Anahí Mariani Teruggi.
Cobertura del Juicio al circuito Camps - Colectivo de Trabajo.
El testimonio se realizó con el método de videoconferencia, ya que Elso está radicado en Bolivia y hasta allí viajó el Presidente del Tribunal, Carlos Rozansky; desde la ciudad de Cochabamba Elso relató sus observaciones de aquél fatídico mediodía.
Juan Carlos Elso realizó el Servicio Militar Obligatorio desde Marzo del 76 hasta Abril del año siguiente en el Regimiento de Infantería N° 7 de La Plata, sito en la intersección de calles 13 y 51. Relató que a las 11:30 comenzó a observar “mucho movimiento, personal del ejército que salía armado, y se escuchaban disparos a lo lejos”; pasado el mediodía, la orden del Cabo 1° de Enfermería Bazán fue de que un grupo de conscriptos se suba a una de las camionetas con sus fusiles FAL. “Eran algunas camionetas del ejercito y otras pintadas de azul oscuro que no tenía ninguna identificación, con gente armada de civil”.
Y continuó el relato: “Llegamos a las 12.30 a la casa, nos apostaron en calle 56 en la esquina de 30, había gente que entraba por casas aledañas, entraba personal militar y armado, y de civil”, comenzó pausadamente Elso a describir lo que había visto. Luego su siguiente tarea fue apostarse en la entrada de una de las casas vecinas, y le dieron la orden de “no dejar pasar a nadie”, excepto a quienes participaran del operativo, “era todo muy confuso, porque salía y entraba gente todo el tiempo, uniformados y de civil, todos armados”.
Luego Elso relató que “ingresaron con unos armamentos que en el ejercito se llaman PAF”, se trata de un explosivo antitanques que se ajusta en las puntas del fusil FAL por un arma de fogueo, explota e irradia mucho calor; “una primera explosión bastante fuerte se escuchó detonar en la casa... el tiroteo continuaba, luego se escucharon dos explosiones pero más tenues, como que habían disparado desde otro lugar”. Aquel tiroteo continuó 30 minutos más, hasta que hicieron ingresar primero al “personal de explosivos” que revisaron la casa un rato hasta que finalmente entró el personal del ejercito y gente de civil.
Pasado un rato, el cabo Bazán le dispuso al conscripto Elso que guardara vigilancia en la puerta de la casa que habían bombardeado. “Yo tenía curiosidad y entraba y salía para ver si veía algo, y en una de las incursiones llegué a ver en el patio del fondo, un cuerpo tirado en el piso con una camisa blanca y sangre; volví a salir” relató Elso sabiendo que servía de introducción hacia las declaraciones más comprometidas con el juicio.
Y dijo: “Vi que alguien salía con un Fal colgado en el hombro, con un pequeño bulto por así decirlo...cuando vi que apareció por el patio me di cuenta que lo estaba tapando, me di cuenta que era un bebe por como lo tenía, lo cubrió con una manta de color fucsia con motivos verdes y pasaron por mi lado con el supuesto bebé y lo pusieron en una camioneta Ford que no era del ejercito, había una persona dentro de la camioneta que era el chofer, dejaron al bebe en el asiento y con otra persona más salieron con el bebe en esa camioneta”, describió detalladamente para dejar en claro qué era lo más importante de su declaración.
Y añadió: “Cuando regresamos los comentarios que habían de algunos soldados era que no se explicaban como el bebe había salido ileso después de lo que había pasado. Ahí me di cuenta lo que había visto y lo relacioné... el Cabo Bazán había dicho que estaba viva, que estaba bien y él mismo se preguntaba donde la habrían puesto para que haya sobrevivido”.
Describió que el hombre que se llevó la beba “era de cabello claro, ondulado, con pelo bastante largo (que le tapaba el cuello), barba de dos o tres semanas no muy larga, bastante desalineado, con jean y campera de jean... claro que a alguna fuerza pertenecía...porque había varios de ese tipo que entraban y salían de la casa con fusil del ejercito y pistolas en la cintura... También dijo que esta persona medía casi un metro ochenta, era delgado de físico y de cara.
Finalmente, luego de realizar su descargo después de tantos años dijo a tono de conclusión: “quisiera agradecer a la gente que me estuvo apoyando moralmente, a mi familia, a mis hijas y pedir disculpas si alguna persona se sintió ofendida por mi relato y si algunas personas no pudieran encontrar algo más....a la señora Mariani le quiero decir que realmente es un ejemplo, todos tenemos parientes, familiares, y no quisiera que en Argentina vuelva a pasar eso de tener que andar buscando a los nietos”.
Presenciando la audiencia se encontraba la señora María Isabel Chorobik de Mariani más conocida como “Chicha”, quien busca a su nieta Clara Anahí Mariani-Teruggi, en una incansable lucha contra el pacto de silencio y el encubrimiento de los militares.
Aquel mediodía del 24 de Noviembre se desplegaron más de 200 integrantes de las fuerzas de seguridad y mataron a cinco personas: Diana Teruggi, Daniel Eduardo Mendiburu Elicabe, Juan Carlos Peiris, Roberto Cesar Porfidio y Alberto Bossio, todos compañeros de militancia. La pareja de Diana y padre de Clara Anahí, Daniel Mariani no se encontraba en la casa. En la residencia de esta familia funcionaba una imprenta clandestina que quedó destruida y hoy es un monumento a la Memoria. Daniel también fue asesinado en La Plata el 1º de agosto de 1977.
“Chicha”, fue fundadora y presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, institución a la que dejó de pertenecer en 1989. Es la fundadora de la Asociación Anahí, dedicada a promover, preservar y defender los Derechos Humanos. Desde 1976 Chicha no ha dejado de buscar incansablemente a su nieta.
A la salida de la audiencia, Chica dijo que “es un día inolvidable, que he esperado durante tantos años; que alguien dijera la verdad, que alguien dijera que vio sacar a la bebé viva y que todas las patrañas que se inventaron hasta ahora son solo patrañas”. En relación Juan Carlos Celso dijo que “la nena está, se lo debo a este muchacho que de tan lejos ha hecho esta magnífica obra”.
Nacida en 1927, Chicha Mariani fue una reconocida profesora de Bellas Artes. Luego de la audiencia en la cual Elso dijo haber visto a su nieta viva, agregó: “Lo que me queda de vida no me va a alcanzar para agradecer a esta gente, que venciendo los miedos, que es lógico que los tengan, me han ayudado en este momento tan crucial; era solo decir la verdad, ojala todos digan la verdad ahora y ayuden a sanar estas almas sufrientes que hemos tenido que sobrevivir a tanto dolor... esto me da fuerzas, tira por tierra toda la mentira de los represores, incluso Etchecolatz que dijo estos días pasados que la nena había muerto calcinada, vamos a ver qué dice ahora ante un testimonio tan veraz”.
Cobertura del juicio "Circuito Camps"
Cobertura del Colectivo de Trabajo, Facultad de Periodismo y Comunicación Social - UNLP.
Se realizó el martes 10 de Abril la 29° audiencia del juicio que se lleva a cabo contra 25 represores que formaron parte del conocido “Circuito Camps”, una red de centros clandestinos adonde los presos eran sistemáticamente trasladados y torturados. Ana Laura Mercader relató cómo vivió desde los 2 años con su hermana menor, cuando secuestraron a sus padres.
Primero se observó y escuchó el testimonio por videoconferencia de un ex detenido desaparecido: Jorge Rolando. Luego María Teresa Garín relató el secuestro y el asesinato de su hermano, su hermana y su cuñado, y un presunto bebé que nunca apareció. El testimonio fuerte de la tarde fue el de Ana Laura Mercader, hija de desaparecidos, que relató tensa pero claramente el secuestro de sus padres, y la búsqueda y crianza de sus abuelas. Por último Mirta Gonzalez relató la detención de su hermana y cuñado, y sus complicaciones
psicológicas a raíz de la ausencia.
La audiencia comenzó con una videoconferencia en contacto con el Tribunal Oral Federal de Usuahía, desde aquella provincia se escuchó el testimonio en vivo de Jorge Alberto Rolando, que reside allí hace 20 años. Rolando relató detalles y generalidades de sus 45 días de cautiverio por el “microcircuito” que todo el juicio ha demostrado: el traslado de detenidos en la Brigada de Investigaciones de La Plata (BILP), el Pozo de Arana (el “infierno” según varios testimonios), y finalmente la Comisaría Quinta. Este mismo fue el trayecto que recorrió Rolando luego de ser detenido aquel sábado 18 de Diciembre de 1976.
“Iba en bicicleta por calles 54 y 22 de La Plata, y cuando la apoyo en el cordón, se acerca un Torino negro y de allí se bajan 4 personas de manera muy violenta, y me meten al auto”, relató. El hombre trabajaba en aquel momento de cobranza de una empresa editorial. Fue llevado tabicado de ojos y atado de manos a la BILP, y allí fue interrogado a los golpes sobre su supuesta participación política: “no tenía ninguna”, afirmaba Rolando frente a las cámaras del Tribunal. Luego escuchó que otras dos personas habían sido detenidas en la misma zona, en bicicleta y que tenían barba como él, así que sospecha que estaban buscando a otra persona, y por error, se lo llevaron a él. A la hora fue trasladado al Pozo de Arana: “un lugar donde se escuchaban los animales y cada tanto se oía el paso de un tren”, recordó. Al tercer día hubo un hecho que endureció la estadía allí: un hombre yacía inconciente por la tortura y parecía muerto, pero un día se recuperó, le pegó un botelllazo a un guardia y se escapó con su arma; luego de una fuerte balacera, supusieron que lo habían matado. A partir de esto se endureció la manera en que eran atados de manos en la espalda, tabicados en los ojos fuertemente, los llevaron a un calabozo de 1 X 3 metros con Federico Bachini y Guillermo Arequistán y seis personas más durante dos días sin tomar nada, ni comer, ni ir al baño. En el Pozo de Arana vio a Mónica Santucho, la nena de 12 años, y observó que “varias veces la llevaban a la sala de tortura”. “Supe de gente que murió en la tortura”.
Fue trasladado a la Comisaría Quinta el último día de diciembre del 2012. Los metieron en una celda más grande pero con un “calor sofocante, debería hacer 50 grados”, describió que “todas las paredes estaban mojadas y se hacían charcos en el piso, por la transpiración”, además había “un olor nauseabundo”, una puerta de chapa y una cruz pequeña. Eran 26 personas que de a poco se iban presentando y conociendo. Relató que una mañana comenzaron a golpear todos juntos la puerta, desesperados, hasta que los dejaron ir a ducharse en grupo.
Los interrogatorios con tortura de la Comisaría Quinta se realizaban en la pieza más cercana a la vereda de la Diagonal 74.“Desde la parrilla, que era una cama dada vuelta donde en los pies de la misma eran atados las extremidades de la víctima, se observaba la gente caminando por la vereda”. También relató que cuando picaneaban ponían la radio a todo volumen, por eso “teníamos noción del tiempo y algunas cosas que pasaban, sobretodo fútbol”. Además de la picana eléctrica, les realizaban el “submarino”, en el cual les metían la cabeza en agua largamente hasta el último segundo de vida, y el “teléfono”, es decir, golpes en ambos oídos a la vez, con las manos ahuecadas, y también muchos golpes de distintas maneras.
A Rolando nunca lo torturaron, sí lo han atado a la “parrilla” para hacer un simulacro de tortura, y le han realizado interrogatorios extensísimos donde sabían particularidades de su vida, que hasta llegaba a ser ridículo. El 3 de Febrero de 1977 lo llevan a dar unas cuantas vueltas en un auto, y lo liberan en calle 16 entre 50 y 51, allí abrió los ojos y llegó a ver cómo se alejaba un auto marca Opel de color celeste casi gris.
Ante las preguntas de las querellas explicó que en Arana las guardias consitían en tres: “una tranquila”, una intermedia, y otra “terriblemente sádica”, estos eran “la patota”; las guardias cambiaban cada 24 horas. Recordó que uno de sus captores aquel día de Diciembre, y que despúes siguió viendo en Arana y en la Comisaría era un tipo robusto, de poca frente, que le decían “el santiagueño”.
“En otro momento recordaba bien las caras de quienes me secuestraron, pero pasaron tantos años que ya no”; y añadió: “durante los testimonios que di en la década del 80, me mostraban las fichas de policías con fotos, pero eran sacadas cuando recién ingresaban en la Fuerza, es decir a los 18, 20 años, y cuando a mi me secuestraron tenían alrededor de 50 o 60.
Asesinaron a su hermano, su hermana, su cuñado y nunca se supó qué sucedió con un embarazo
“En mi familia hay tres personas que fueron desaparecidas y hay un presunto bebé robado”, comenzó relatando María Teresa Garín. Su hermana, María Angélica Garín fue asesinada y finalmente restaurados sus restos de una fosa clandestina en el cementerio de Avellaneda, en 1990. En Avellaneda había 19 fosas clandestinas y más de 300 cuerpos mayormente de jóvenes con balazos en el cráneo. En el cuerpo de ella se notaba que había estado embarazada, pero sin embargo “nunca supimos si tuvo el hijo o no”.
María Angélica era médica pediatra, y trabajaba en el Hospital San Ramón de Quilmes de donde fue secuestrada en un importantísimo operativo donde rodearon todo el hospital y cortaron la calle, “solamente para llevarse a mi hermana”. Una hora despúes, en La Plata, su marido Ruben Mario de Angeli, cardiólogo, también fue llevado y torturado. Mismo destino para María Angélica que estuvo en Bilp, en Arana, en Comisaría Quinta, y en Pozo de Banfield, lugares que compartió con Adriana Calvo y fue ella quien le dio esta información a María Teresa Garín, que ahora esta testimoniando en el juicio, por su hermana, cuñado y su hermano Arturo Martín Garín.
Su hermano Arturo fue detenido tiempo antes, en el año 76, trabajaba en una propulsora siderúrgica de Techint en Ensenada, y era “activo en el gremio”, según cuenta su única hermana que sobrevivió a los años de plomo, “estuvo en un conflicto contra la patronal y la burocracia sindical”, y agregó que “creo que toda la comisión interna de delegados está desaparecida”. Arturo, según le relataron, estuvo detenido en “El pozo de Azopardo”, relató María. El Centro de detención, tortura y exterminio “Garage Azopardo” funcionó en la ciudad de Buenos Aires, en la manzana delimitada por Azopardo, Chile, Ingeniero Huergo y México entre octubre de 1976 y enero de 1977 en dependencias de la Policía Federal. Formó parte del circuito represivo Azopardo-Atlético-Banco-Vesubio-Olimpo, bajo la órbita de Primer Cuerpo de Ejército. Allí funcionaba el servicio de Mantenimiento de Automotores de la Superintendencia de Seguridad Federal.
La familia realizó distintos tramites para averiguar el paradero de los dos hijos de la familia: primero realizaron una denuncia en la Comisaría Quinta, también hicieron Habeas Corpus, telegramas al presidente y a las autoridades eclesiásticas: sus padres se entrevistaron con el entonces Monseñor Graselli, conocido por su fichero de desaparecidos; allí buscó a los hermanos y ya no figuraban: “o había pasado lo peor o estarían colaborando”, remató Garín.
“Que no tengan privilegios, porque nosotras no tuvimos ningun privilegio en todos estos años de ausencia”
Fue a las siete de la mañana del 10 de Febrero de 1977. Ana Laura Mercader tenía dos años y medio cuando una patota de 20 personas llegó a su casa: “diez se fueron para el techo y diez ingresaron a la casa”, allí se encontraba su madre Anahí Silvia Fernández de Mercader, y su hermanita de 4 meses. Buscaban al padre, Mario Miguel Mercader, quien se había ido a trabajar una hora antes. Padre y madre tenían sólo 22 años.
“Rompieron y tiraron todo”, relató la mujer, y contó que hasta la interrogaron a ella para averiguar el paradero de su padre. La patota decidió quedarse en la casa hasta que llegue el hombre y durante esas horas también mantuvieron de rehén a la chica de 17 años que las cuidaba. Al llegar el hombre, junto a un amigo, la madre Anahí pegó un grito de advertencia y este quiso escapar pero fue disparado en la pierna y secuestrado. Según “Mary” la chica que las cuidaba, en un momento llegó Ramón Camps quien decidió llevarse detenida también a su madre Anahí. “¿Y con las nenas que hacemos?”, preguntaron; “regálenlas”, remató Camps.
“Nuestra vida cambió”, silencio de 5 segundos. “Cambió: dejamos de tener la vida que teníamos, y tuvimos otra vida, que no era la que nos correspondía, pero que era la vida que mejor nos podría haber tocado… después de la desaparición…” intentó explicar Ana Laura con un gran nudo en la garganta, y recordando cómo pasó su niñez.
Ella, con sus dos años, y su hermanita bebé fueron criadas por sus abuelas. Elba Laera de Fernández, la madre de Anahí, y Nélida Meyer, la de Mario. Una se organizó en Madres de Plaza de Mayo; ambas presentaron Habeas Corpus, hicieron trámites en la Conadep, Ministerio del Interior, Arzobispado de Buenos Aires… y recorrieron muchísimos neuropsiquiátricos, “porque a una de mis abuelas, entre las falsas noticias que recibía de ellos, había una Monja que la llamaba por teléfono y que constantemente le decía que mi mamá estaba viva pero en un neuropsiquiátrico, y que cuando se recuperara iba a salir”. Y prosigue Ana Laura Mercader con una pausa y una claridad imposible para quienes nunca conocieron esta tremenda historia. Una de las abuelas, siendo nutricionista del Hospital Naval, tenía una paciente que era madre de un represor, se juntaron con este primeramente en un bar donde el hombre fue con su custodia secreta: “el tipo le cuenta que manejaba ciertas tarjetas, que una decía que Mario estaba muerto, y otra tarjeta que decía que Anahí estaba viva”, otro día le confesó que “transportaba gente secuestrada en aviones”, también le hizo un regalo por el día de la madre, y la invitó a ir al cine; eso no fue todo: más adelante le ofreció “que ella fuera a vivir con él a Chubut, y con la nena… evidentemente no registraba que las nenas eramos dos”, remarcó Ana Laura recordando las insólitas propuestas y declaraciones de este ex militar.
A pesar de distintos rumores, y notas de diarios que decían que la pareja había sido asesinada, pudieron hablar con ex detenidos quienes les contaban que Anahí y Mario estaban vivos, que los habían visto en Arana y en Comisaría Quinta. Sin embargo, todas las gestiones que hicieron las dos abuelas fueron negativas, incluso Monseñor Plaza, en una entrevista por el tema, invitó a una de las señoras a pasar la noche con él.
“Estos años fueron muy dificiles, la desaparición genera una incertidumbre insoportable, el hecho de no saber qué pasó genera muchos daños psicológicos… de chica me descompensaba porque tenía espasmos de sollozos, lloraba tanto hasta que me desmayaba; en el colegio algunos padres no querían que sus hijos se junten con nosotras”, contó Ana Laura sobre su dura infancia.
En el 2009, “algunos meses después que nació mi hijo menor”, el Cuerpo de Antropología Forense reconoció y restituyó los restos de Anahí y de Mario, “no nos esperábamos esta noticia, fue muy fuerte… no podíamos con nuestra propia humanidad”, intentó describir Ana Laura. Ambos habían sido fusilados. Ese mismo año ambas abuelas fallecieron.
“Los crímenes de lesa humanidad no prescriben, hasta que no aparezca el último de los desaparecidos, ellos seguirán cometiendo crímenes de lesa humanidad … Queremos que vayan a la cárcel, a prisiones comunes, sin privilegios, porque nosotros no tuvimos ningún privilegio durante todos estos años”.
Depresión y psicósis hasta poder investigar sobre la desaparición de su hermana
Después le llegó el turno a Mirta Graciela Gonzalez. Familia de la Provincia de Tierra del Fuego, su hermana Silvia se puso de novia con Juan Carlos Mora, en la misma ciudad de Río Grande, donde ellos militaban; Mirta no participaba, tenía 15 años en ese momento. Meses después del golpe de estado, la pareja decide casarse e irse a vivir a una pensión en La Plata. Silvia estaba terminando el secundario, tenía apenas 18 años; él había empezado a estudiar medicina; todos sus sueños se truncaron cuando durante ese mismo año fueron secuestrados y asesinados, luego de pasar por el “microcircuito platense” que componen la BILP, Arana y la Quinta.
Existe la versión de que Mirta estuvo embarazada después de ingresar secuestrada a los distintos centros clandestinos.
“Recién durante el 2003, con una feroz depresión y con síntomas de psicosis, pude venir a La Plata y comprometerme con la desaparición de mi hermana”, comenzó a desahogar Mirta; “fui reprimida por mis padres”, agregó en el sentido de que del tema de su hermana no se hablaba en la familia. Incluso agregó que “todos los trámites para buscarlos los hizo la familia Mora”. Dio sangre en el 2003, estando todavía con tratamiento psicológico “por no poder enfrentarme con mi madre”. Hasta que finalmente en el 2009 los restos de Silvia fueron restituidos por el EAAF, “la fusilaron en el 77, me dijeron”, acotó. Los cuerpos estaban en fosas clandestinas del Cementerio de Avellaneda, con cinco disparos.
Cobertura realizada por el equipo de estudiantes de la facultad de Periodismo y Comunicación Social. Colectivo
de Trabajo Periodismo Cauce
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